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Un broche de cinturón hispanovisigodo procedente de Cuevas de Amaya (Burgos)

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  ISSN: 1133-2166 Sautuola / XIV Instituto de Prehistoria y Arqueología “Sautuola”Santander (2008), 269 - 274 I. INTRODUCCIÓN En abril de 2007 unapersona residente en el Nortede Palencia se puso en contacto con nosotros, a travésde un conocido común, con la intención de hacernosllegar algunos materiales metálicos de cronología tar-doantigua procedentes del Norte de la Provincia deBurgos que se encontraban en su poder. A través denuestro intermediario recibimos dichos objetos y pudi-mos saber que, al parecer, le habían sido regalados a suposeedor tiempo atrás por otra persona, indicándolesu lugar de procedencia. Se trataba de dos piezas debronce: un pequeño broche de cinturón hispanovisi-godo y una moneda tardorromana, procedentes am-bas de la localidad de Cuevas de Amaya, siempre se-gún el testimonio de su poseedor, quien también noshizo llegar un plano con la localización aproximada dellugar de su hallazgo.Ambas piezas, broche y moneda, han sido entre-gadas en el Museo de Burgos poco después de pasarpornuestras manos, así como toda la informaciónacerca de su supuesto lugar de hallazgo y de las cir-cunstancias de su recepción por nuestra parte, tal ycomo han sido relatadas en el párrafo anterior. II. DESCRIPCIÓN DEL HALLAZGO Los objetos proceden, según las informaciones re-cibidas, de un paraje situado a unos 1,5 km al Este dela localidad de Cuevas de Amaya, en el municipio deSotresgudo, partido judicial de Villadiego, en el Nor-oeste de la Provincia de Burgos (Figura 1) (Lámina I).El broche de cinturón, de bronce fundido y fabri-cado con molde,tiene una longitud máxima de 57mm, una anchura máxima de 21 mm y un grosor enla placa de 3 mm (Lámina II) (Figura 2). Se trata de unejemplar de los denominados “de placa rígida” o “delengüeta”, caracterizados porque la placa y la hebillahan sido fundidas en el mismo molde y constituyenuna sola pieza. En nuestro caso, la placa presenta unasección triangular, con sendas caras planas en los la-terales y una cúspide central en el punto en el que és-tas se unen. Tiene, además, un característico y muymarcado estrangulamiento central, muy típico de es-te tipo de piezas. Su extremo distal no es triangular,forma que parece mayoritaria entre los ejemplares deeste tipo conocidos, sino redondeado, conformandocasi un tercio de circunferencia.La hebilla, por su par-te, es de forma rectangular con las aristas redondeadasy tiene una longitud de 16 mm. Aunque forma un mis-mo cuerpo con la placa,está separada de ésta por me-dio de dos pequeñas escotaduras situadas en la zonade unión, en ambos laterales, unidas entre sí por unamarcada incisión que la recorre transversalmente. Es-ta incisión conforma, además, el cuarto de los ladosde la hebilla, el que mira hacia el cuerpo del broche. Elhebijón, que se inserta en la placa a través de un orifi-cio circular, es de hierro, tiene una base vagamente Un broche de cinturón hispanovisigodo procedentede Cuevas de Amaya (Burgos) A hispano-visigothic belt buckle from Cuevas de Amaya (Burgos) Enrique GUTIÉRREZ CUENCA 1 José Ángel HIERRO GÁRATE 2 RESUMEN Este trabajo da a conocer un broche de cinturón hispanovisigodo de bronce hallado cerca de Cuevas de Amaya, al Noroeste de la Pro-vincia de Burgos. El broche pertenece a un tipo muy común, conocido como “de placa rígida”, y se data entre mediados del siglo VI y me-diados del VII d.C.  ABSTRACT This paper presents a hispano-visigothic bronze belt-buckle found near Cuevas de Amaya, in the Northwest of the Province of Burgos. Thebelt-buckle belongs to a very common type, known as “rigid attachment plate”, and dates from the mid 6th to mid 7th centuries AD. PALABRAS CLAVE: Broche de cinturón. Bronce. Cuevas de Amaya. Hispanovisigodo. Tardoantigüedad. KEY WORDS: Belt-buckle. Bronze. Cuevas de Amaya. Hispano-visigothic. Late Antiquity.1.Proyecto Mauranus.Correo electrónico: [email protected] Mauranus.Correo electrónico: [email protected]  rectangular y mide 23 mm. Esta pieza no es la que secorrespondería en srcen con este tipo de broche. Ca-si con toda seguridad,y atendiendo a todos los para-lelos conocidos, su hebijón sería de bronce y tendríabase escutiforme.La presencia de un hebijónde hierroevidencia una reparación más o menos improvisada yla imposibilidad de acceder a una pieza adecuada derecambio o a un taller de fabricación. Quizá implique,además, una utilización de la pieza bastante prolon-gada en el tiempo.De todas formas, los ejemplos co-nocidos de este tipo de broches con hebijones de hie-rro son relativamente numerosos, por lo que quizápodamos encontrarnos ante un tipo de guarnición decinturón que, por su propio diseño, sea más proclive asufrir un determinado tipo de rotura. En el reverso dela placa se localizan dos apéndices de sujeción, de 8mmde longitud máxima, dispuestos en sentido longi- 270 UN BROCHE DE CINTURÓN HISPANOVISIGODO PROCEDENTE DE CUEVAS DE AMAYA (BURGOS) Figura 1: Emplazamiento de Cuevas de Amaya.Lámina I: Localización de los hallazgos.Lámina - II: Fotografía del broche de cinturón hispanovisigodo.  tudinal y con perforación circular. El broche no pre-senta ningún tipo de decoración.Los broches de placa rígida son muy frecuentes enel mundo hispanovisigodo, especialmente en el cen-tro y Norte de la Península. También aparecen, aunqueen menor medida, en otras zonas de Europa, como laFrancia merovingia o los territorios lombardos del Nor-te ycentro de la Península Itálica, e incluso en el Nor-te de África (ARDANAZ ARRANZ, 2000). Como ocurrecon la mayoría de las guarniciones de cinturón de épo-ca visigoda, la mayor parte de los ejemplares de este ti-po conocidos provienen de contextos sepulcrales, don-de formaban parte de la vestimenta de algunos de losinhumados. Por tanto, la cronología de su utilizaciónse ha establecido a partir de la de otros objetos queaparecen asociados a ellos en las tumbas. Y ellos mis-mos, una vez aceptada la datación relativa, han sidoutilizados como “fósiles guía” que permiten estable-cer precisiones cronológicas para los contextos en losque aparecen. Según la tipo-cronología de G. Ripoll(1998), los broches de placa rígida están en uso entrela segunda mitad del siglo VI y la primera del VII d.C.,conformando el Nivel IV  de su tabla. Se trata de unaetapa de transición entre la moda “visigoda” y la “bi-zantina” que se caracterizapor la irrupción en la me-talistería peninsular de influencias latino-mediterráne-as procedentes de Italia, de las que este tipo debroches de cinturón serían el principal exponente.Elcarácter transicional de estos materiales parece que-dar acreditado por el hecho de que aparezcan asocia-dos tanto a materiales del Nivel III -broches de placarectangular con cabujones, fíbulas aquiliformes, hebi-llas arriñonadas con hebijones de base escutiforme,etc.,- como del Nivel IV  -broches de placa liriforme-,así como también a los modelos de transición haciaestos últimos, los de placa rígida y perfil liriforme.Al tratarse de un tipo de broche relativamente co-mún sólo señalaremos, a modo de ejemplo, algunosparalelos significativos. Así, los ejemplares de las tum-bas 73 y 193 de Carpio de Tajo(RIPOLL LÓPEZ, 1993-94)y, sobre todo, un ejemplar conservado en el MuseoArqueológico Nacional(RIPOLL LÓPEZ, 1986), todosellos con remate distal redondeado. Los ejemplarescon el extremo distal triangular, con o sin decoraciónincisa a base de motivos geométricos, parecen másabundantes y podemos encontrar diversos ejemplosen necrópolis como Carpio de Tajo, Cacera de las Ra-nas(ARDANAZ ARRANZ, 2000), Daganzo de Arriba(FERNÁNDEZ GODÍN y PÉREZ DE BARRADAS, 1930)oAfligidos 0 (MÉNDEZ MADARIAGA y RASCÓN MAR-QUÉS, 1989).En cuanto a la presencia de hebijones de hierro ensustitución de los srcinales de bronce en este tipo depiezas, también contamos con buenos ejemplos entrelos objetos procedentes de algunas de las necrópolisque acabamos de mencionar. Tal es el casodel brochede la tumba 248 de Carpio de Tajo(RIPOLL LÓPEZ,1993-94),y de otro localizado fuera de contexto enCacera de las Ranas(ARDANAZ ARRANZ, 2000). Ade-más, hay buenos paralelos para este tipo de brochesen la necrópolis de Herrera de Pisuerga(MARTÍNEZSANTA-OLALLA, 1932), pero sobre ellos incidiremosmás adelante.No lejos de donde se recogió el broche que centrala atención de este trabajo se halló también unamoneda romana de bronce. Se trata de un AE3 en de-ficiente estado de conservación del que no ha sido po-sible leer la leyenda,ni en anverso ni en reverso. Úni-camente se puede identificar en el anverso una cabeza Enrique GUTIÉRREZ CUENCA y José Ángel HIERRO GÁRATE 271 Lámina III: Fotografía de la moneda tardorromana.Figura 2: Dibujo del broche de cinturón hispanovisigodo.  masculina imberbe con diadema perlada mirando a de-recha, y en el reverso una representación de Victoriaavanzando hacia la izquierda (Lámina III). Es, casi conseguridad, una acuñación de la segunda mitad del si-glo IV d.C. Pudiera corresponder a Valentiniano I (364-375), emperador que aparece representado con lasconvenciones descritas y que mandó emitir diversas se-ries de AE3 con el reverso reconocido en este ejemplar,acompañando a la leyenda  SECVRITAS REIPVBLICAE  (PEARCE, 1951). III. CONTEXTUALIZACIÓN DEL HALLAZGO El broche de cinturón y la moneda presentados eneste trabajo han sido hallados, según las noticias reci-bidas, en las proximidades del paraje conocido comoLa Ventana. En este lugar diferentes investigadores hanlocalizado una villa romana, fundamentalmente araíz de la identificación del paraje como sitio de pro-cedencia de un epígrafe romano (ABÁSOLO ÁLVAREZ,1973). Haciéndose eco de este hallazgo, y de la inclu-sión del enclave en un trabajo sobre el poblamientodel Conventus Cluniensis (GARCÍA MERINO, 1975),Gorges (1979) localiza en La Ventana una villa tardía.También en El Otero, lugar próximo a Cuevas de Ama-ya, se han dado noticias de hallazgos de época roma-na identificados como restos de un poblado (GARCÍAMERINO, 1975) o quizá como otro asentamiento detipo villa , encuadrada en el contexto de otras villae delentorno como Las Quintanillas, en Nogales de Pisuer-ga, Fuente la Serna, en Fuencaliente de Lucio, o Poya-les en Rebolledo Traspeña (PÉREZ RODRÍGUEZ-ARA-GÓN, 1999a). Tampoco son extraños en la comarcalos pequeños asentamientos fortificados de época tar-dorromana, como los de Las Tuerces, Peña de San Ba-bilés y Alto de las Calles (NUÑO GONZÁLEZ, 1999).Los yacimientos y lugares de hallazgo de materia-les de época visigoda en los alrededores de Cuevas deAmaya son abundantes y significativos, ya que la zo-na del Sur de la Cantabria romana parece haber sidoobjeto de una intensa ocupación entre los siglos VI yVIII(PÉREZ RODRÍGUEZ-ARAGÓN, 1999a).En primer lugar, tanto por su proximidad geográfi-ca,como por su importancia histórica y arqueológica,es obligado hacer referencia al yacimiento de PeñaAmaya, en Amaya (Burgos),importante asentamientode época romana y tardoantigua con srcen en unpuesto militar romano establecido sobre un pequeñocastro indígena durante la Guerra Cantábrica del prin-cipado de Augusto (CISNEROS CUNCHILLOS et alii  ,2005). En el periodo que nos ocupa Amaya es el úni-co lugar de habitación del territorio cántabro que esmencionado en las fuentes escritas, según las cualesfue reconquistado por Leovigildo en 574 y se le supo-ne sede del Dux  hispanovisigodo de la provincia de Cantabria a partir de la segunda mitad del siglo VII, asícomo de un efímero obispado contemporáneo (PÉREZRODRÍGUEZ-ARAGÓN, 1999a). Los materiales arqueo-lógicos más significativos de este período procedentesde Peña Amaya son algunos broches de cinturón liri-formes (PÉREZ RODRÍGUEZ, 2006b; 2006c), cerámica(ABÁSOLO ÁLVAREZ, 1978)y un anillo signatario deoro con inscripción(OSABA YRUIZ DE ERECHUN,1970).También en el entorno inmediato se localizan trespequeños asentamientos fortificados en altura: Cues-ta Castrillo, Ordejón de Arriba y Ordejón de Abajo(Burgos), con restos protohistóricos, romanos y tardo-antiguos (ABÁSOLO ÁLVAREZ, 1978). Del primero deellos procede un broche de placa rígida con estrangu-lamiento central probablemente del mismo tipo queel de Cuevas de Amaya, elemento que se repite en elrepertorio tipológico de la necrópolis de El Arrabal, enVilladiego (Burgos) (PÉREZ RODRÍGUEZ-ARAGÓN,1999a).A unos 9 km al Suroeste de Cuevas de Amaya seencuentra Herrera de Pisuerga, localidad en la que selocalizó y excavó, en la década de 1930, una de las ne-crópolis de época visigodamás importantes de la Pe-nínsula Ibérica. Esta necrópolis estuvo en uso entre lossiglos VI y VIII(PÉREZ RODRÍGUEZ-ARAGÓN, 1999a;2006), aunque la mayor parte de los materiales que seconservan datan de los siglos VI y VII. No conviene ol-vidar que una parte muy significativa del cementeriofue saqueada durante décadas (PÉREZ GONZÁLEZ yARROYO GONZÁLEZ, 2003), hasta que dieron co-mienzo las excavaciones de J. Martínez Santa-Olalla,por lo que éstas no abarcaron a todo el conjunto. En-tre los materiales recuperados durante las excavacionesarqueológicas se encuentran algunos broches de pla-ca rígida similares al que es objeto de este trabajo, en-tre los que destaca el de la tumba 35, algo más gran-de pero con sección triangular, escotaduras laterales yrestos de un hebijón de hierro (MARTÍNEZ SANTA-OLALLA, 1932).Algo más de 10 km al Norte, en Olleros de Pisuer-ga (Palencia), se encuentran las ruinas de Monte Cildá,otro asentamiento fortificado con importantes nivelesde ocupación de época visigoda y que proporcionónumerosos y significativos materiales de esa cronolo-gía durante las dos campañas de excavaciones que tu-vieron lugar en él (GARCÍA GUINEA et alii  , 1966; GAR-CÍA GUINEA et alii  , 1973; RUIZ GUTIÉRREZ, 1993). Hanaparecido armas, cerámica(BOHIGAS ROLDÁN y RUIZGUTIÉRREZ, 1989), broches de cinturón(PÉREZ RO-DRÍGUEZ-ARAGÓN, 1999b), etc.Enfrente de Monte Cildá, colgadas de uno de losfarallones del cañón de La Horadada, se localizan laCueva de Los Espinos, con restos de TSHT, y la CuevaLarga, en cuyo interior se excavó un importante depó- 272 UN BROCHE DE CINTURÓN HISPANOVISIGODO PROCEDENTE DE CUEVAS DE AMAYA (BURGOS)  sito sepulcral de cronología tardoantigua, compuestopor varias decenas de cadáveres y algunos objetos deadorno personal, herramientas y cerámicas (SANTON-JA GÓMEZ et alii  , 1982). Este último yacimiento puedeponerse en relación con otros del mismo tipo y crono-logía localizados en el Norte de la Península Ibérica, consignificativa incidencia en la Cantabria atlántica (HIE-RRO GÁRATE, 2002), y que parecen responder, en va-rios casos, a lugares de enterramiento-ocasionalmen-te sepulturas múltiples, de carácter simultáneo- devíctimas de enfermedades epidémicas agudas 3 .En elmismo complejo kárstico han de localizarse las cavida-des de las que proceden un jarrito litúrgico de bronceque se conserva en la Fundación Eugenio Fontaneda(GONZÁLEZ ECHEGARAY, 1966; FONTANEDA y MA-ÑANES, 2006) y “algunos trientes” (NUÑO GONZÁLEZ,1999: 177, nota 18) en paradero desconocido.De Aguilar de Campoo (Palencia) proceden unaplaca de cinturón de tipo liriforme y un fragmento deotra, recuperadas ambas en las excavaciones del mo-nasterio de Santa María La Real (PÉREZ RODRÍGUEZ,2006a). Además, consta el hallazgo por un particularde otra del mismo tipo en la Plaza Mayor de dicha lo-calidad (PÉREZ RODRÍGUEZ-ARAGÓN, 1999a). IV. CONCLUSIONES El broche de cinturón de Cuevas de Amaya ofreceuna nueva localización de época visigoda en una zonaen la que son bastante abundantes los testimonios re-lacionados con este momento. Es un elemento con pa-ralelos bien documentados, incluso en su entorno máspróximo, que se puede encuadrar cronológicamenteentre la segunda mitad del siglo VI y la primera del si-glo VII d.C. Desconocemos la naturaleza y entidad desu contexto, ya que se trata de un hallazgo casual,aunque resulta bastante significativo que haya apare-cido en las proximidades del paraje conocido como LaVentana, lugar en el que se ha identificado una villa romana. Con ese yacimiento se puede poner en rela-ción la moneda de época bajoimperial recogida no le- jos del lugar en el que apareció el broche.En todo caso, creemos que la publicación de estosmateriales contribuye a ampliar el conocimiento ar-queológico sobre una zona que debió de tener unaimportancia destacada entre la Antigüedad y la AltaEdad Media, a juzgar por la variedad y riqueza de losyacimientos conocidos. Aunque abundan los hallaz-gos casuales y fuera de contexto, como éste de Cuevasde Amaya, seguramente en un futuro cercano se vayaprogresando en el estudio del poblamiento tardoanti-guo en el Norte de Burgos y Palencia, de manera quese pueda profundizar en su verdadero significado his-tórico. BIBLIOGRAFÍA ABÁSOLO ÁLVAREZ, J.A. (1973): “Una árula de Hontangas, la ins-cripción de Cuevas de Amaya y la estela de Fresneda de la Sierra”, Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología XXXIX, Va-lladolid, 444-448.ABÁSOLO ÁLVAREZ, J. A. 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